Vivieron el festival...

 S. E. Tan Sri RAJA AZNAM, Embajador de Malasia en Paris :

« Es un placer ser parte de un ambiente tan entusiasta, tan amical. ¡Han de estar feliz en Montoire! »
vécu


Jean THEVENOT, amigo del Festival desde 1977 (ORTF) :

« En la atmosfera de este Festival excepcionalmente cordial y cálido nacen intercambios ricos entre personas de culturas muy diferentes… que no se equivoquen, es una fiesta magnifica y profunda. »


Dragan PASIC, coreógrafa del grupo Nova Varos (Yugoslavia) :

« En Montoire, cada uno de nosotros se siente sublimado; más que en otra parte somos orgullosos de ser yugoslavo. »


DEVI SAMAR, director del grupo de Udaipur (India) :

vécu« Este festival es un evento memorable para todos nosotros. Nos vamos con el corazón lleno de una inmensa felicidad. »


Nataniel GONZALES, cantante del grupo Aymara (Bolivia) :

« Montoire es como nuestra tierra... nuestra segunda patria. »


Philippe de VILLIERS, creador del espectáculo del Puy du Fou :

« Este festival es a la vez una lección de historia, una lección de amor, y una lección de experiencia. »


S. A. ZINSOU. Director del conjunto nacional de Togo, resumía así sus impresiones de los días que vivió el Festival :

« Me atrevo a decirlo: lo que la gente proclaman en otra parte con hipocresía, lo vivimos realmente en el Festival Folklórico de Montoire: la fraternidad entre los hombres. Aquí, el otro no es una curiosidad que miramos en el escenario. Es un hermano que encontramos después de haber sido separados sin querer durante un año, dos años, diez años o un siglo. Y este hermano viene a este encuentro familiar con riquezas y feliz de compartirlas. El mismo maravilla y se maravilla al mismo tiempo. El francés baila con el togolés, el boliviano emociona por su música tanto que el malayo, que el yugoslavo. Me atrevo a profetizar: los que han venido y los que vendrán a vivir este ambiente de Montoire se irán con el corazón lleno de la esperanza de realizar el paraíso de todas las religiones o simplemente de todos los sueños humanos. Me atrevo a cantar: ¡aleluya ! »